"Cuando el diablo se aburre mata moscas con el rabo". Es una frase que no sé por qué pero me viene ultimamente a la cabeza. Supongo que es que me aburro y la consecuencia es que mi cabeza hace "pim-pam-pum".
Quiero ser generosa, ése es mi propósito. Pero me siento triste porque veo que no lo consigo. No lo hago bien al 100%, me quedo a medias. Y entonces el esfuerzo que hago no merece la pena. No sirve de nada.
Quiero hacerte la vida agradable, no pensar en mí ó en lo que yo necesito. Pero el "ello", el "yo" ó lo que narices sea, da pataditas, se revuelve y reclama su atención, sus medallas, sus mimos y cariños, su reconocimiento.
No sé si necesito trabajar, tener obligaciones serias, que vayan más allá de tener que comprar leche porque sólo quede un cartón.
La vida bohemia es la vida mejor, pero me falta algo. No sé qué narices es. Busco y rebusco en mi cabeza, en mi corazón... pero sólo encuentro un nudo en la tripa, lágrimas que quieren salir y una lucha interna por controlarlas. No quiero llorar. No trae nada bueno. Ni siquiera para desahogarme. Porque la tristeza llama a la tristeza. Lo que pasa es que es más fácil abandonarse a ella, dejarse llevar. No requiere ningún esfuerzo sino todo lo contrario. Te atrapa, te engaña dulcemente, ó tal vez, agridulcemente. Y allí vas, te sumerges. Miras hacia arriba y sólo ves una capa de agua que no te deja respirar. Son las lágrimas. Las jodidas lágrimas.
No soy una persona triste ni pasiva pero me veo sin fuerzas. ¿Dónde está mi energía?. Si alguien la ve, que le diga que la echo de menos.
No sé si es bueno escribir ésto. Se supone que escribir me relaja, me permite sacar toda la basura que tengo dentro, pero ahora dudo y me planteo que tal vez ésto sólo contribuye a regodearme, a profundizar en lo negativo, en esa tristeza dulce, ó tal vez, agridulce.
Quizás sería más útil intentar escribir cosas bonitas. Ponerme a pensar en tí y ver (y escribir) las cosas que me llenan, que me hacen feliz, que son muchas. Así la alegría llamaría a la alegría. Pues tal vez lo haga, de hecho, creo que lo voy a hacer. Porque te quiero, porque los sentimientos hacia tí son dulces, ó tal vez, agridulces.
Alguien dijo alguna vez "el amor es una falacia". No sé, me ha venido a la cabeza. Me gusta escribir sin pensar, sin ese sentido lógico aparente. Las ideas vienen a mi cabeza y yo las traduzco en palabras, en letras...
Estás nerviosa pero sólo has tomado un café y ahora estás con una infusión porque te duele la tripa. Lógico, ayer comiste de más. "Gorda", ésa es la palabra que me viene a la cabeza. No estás gorda pero ayer cometiste un error. aunque en el fondo el cuerpo es sabio, y te lo pedía. Suena como una verda de perogrullo, ya lo sé, hay que comer. Pero casi que prefiero el dolor de tripa por el hambre que por este revoltijo que tengo en estos momentos.
"Cuida tu cuerpo", es lo que se acaba de pasear ahora mismo por mi mente. No le trato bien pero es que el jodío quiere muchas cosas y la mayoría engordan. La comida no da la felicidad, aunque sí reconozco que proporciona energía y así puedes hacer muchas cosas que te animan.
Ahora estoy como una cosa boba. Me siento como una marioneta. Frágil. con unos hilos de los que cuelga todo mi cuerpo y necesito que alguien mueva para hacerme levantar. Pero me pesa la cabeza, los brazos, las piernas, aunque al mismo tiempo tengo una percepción de mí un tanto etérea.
"Mens sana in corpore sano". Vamos a intentar cuidarlo. Le voy a dar las vitaminas y nutrientes que necesita, olvidando lo supérfluo e innecesario. Voy a hacerlo bien porque "¿así?, no mejoro" (gran frase de una gran chica).