domingo, 5 de agosto de 2012

Ni fú Ni fá


Ni fú, ni fá. Así es como estoy en estos momentos. Y no sé qué es mejor/peor si estar triste, alegre, nerviosa, enfadada, emocionada o.... simplemente, estar.

Ahora mismo estoy en la terraza de mi cocina, en un espacio de 2x2 que comparto con la lavadora, el cubo de la fregona (y su fregona), la escoba, un barreño, el tenderete plegado, una estanteria que va del suelo al techo y un mini extintor (ésto son cosas de mi madre, que imagino que algún día agradeceré pero de momento es otro cacharro más con el que comparto MI espacio). Mi casa es un bajo "alto" así que desde mi terraza con sus correspondientes barrotes, veo la calle a unos palmos del suelo. Vamos, que mis vistas no son a cielo abierto sino más bien a asfalto cerrado.

Pero bueno, aquí estoy en MI espacio, en el que puedo fumar y escribir al mismo tiempo. Ah, lo de poder apoyar los pies en la puerta de la lavadora acaba de ser todo un descubrimiento y un punto positivo a la comodidad de este MI espacio.

Levanto la cabeza mientras estiro los brazos y veo el calentador con su correspondiente tubería y entonces pienso: "oooooh, qué placer!!!". Pero bueno, siendo una chica de recursos y de planes B, creo que no me puedo quejar. Hasta puedo poner una vela aromática para darle un toque más cool a sala chill-out porque no creo que venga una ráfaga de aire con la suficiente fuerza a través de los barrotes y de la celosía que cierran herméticamente la terraza. Y bueno, siempre puedo tirar de mi mini extintor. "¡ Gracias mamá! ahora veo claro para qué lo necesitaba".

No es que me crea una bohemia de la escritura (bueno, ni de nada), pero digamos que es una pequeña manía ó un factor ambiental que me encanta y es el hecho de ponerme a escribir en el blog con un cigarro y una taza de café (ahora es un Aquarius porque Madrid no está para cafeses y creo que mi ánimo tampoco).

 Y después de esta puesta en escena a lo Ken Follet (porque el hombre otra cosa no, pero con todos los detalles que da en sus libros, hace que de verdad te sientas en una trinchera- la prueba está en La caida de los gigantes) pues voy a empezar a contar las tonteridas que se me pasan por la cabeza.

Paso número 1: ¿Cómo estoy?
¿Estás triste? No. ¿Estás feliz? Pues tampoco. 

La cosa parece que no va mal porque al menos no tengo un tsunami emocional, ni positivo ni negativo, y conociéndome, éso ya es un dato.

Podría calificar a este estado como desidia-aburrimiento. Buuuufff, pero es que no tiene tanta intensidad y esas palabras sólo escribirlas me parecen demasiado.

Paso número 2: ¿Qué pensamientos vienen a tu cabeza?

Pues ninguno tiene tanta fuerza como para decir que es el "pensamiento estrella". Más bien tengo ideas fugaces. Me acuerdo de algunos amigos, de mis días en Bruselas (ayyyysss, qué malita estaba allí), de los vinos que tomaba en una terracita.
Y también empiezo a pensar en planes: viajes que me gustaría hacer (no sé ni cuándo ni con quién), en los cursos a los que me gustaría apuntarme (ahora me ha dado por la Inteligencia Emocional... ¿por qué será?), en un tratamiento intensivo para que mi pelo recupere el brillo y la suavidad, y en un planning de deporte y dieta que pienso empezar en septiembre. 

Este último objetivo me tiene ilusionada y por eso me voy a extender un poquiño. He decidido que quiero tener el cuerpo que quiero (ya que la cabeza que quiero es más difícil de moldear). Pero no de una forma frívola o superficial, ni por querer ser como las tops sino porque me apetece verme bien. No creo que tenga que justificarme tanto, aunque al mismo tiempo lo hago, pero sí, mi cuerpo me obsesiona tanto como mis ralladas mentales. Así que teniendo en cuenta que soy una privilegiada porque no tengo problemas serios ni responabilidades de gran emergadura pues he decidido invertir mi tiempo y energías (y un poco de dinero) en lograr esta meta. 
Además, como dice un amigo "nunca voy a estar mejor que ahora", es simple cuestión de genética y de que la edad no perdona por muchos liftings y movidas raras que te hagas. Así que ya tengo medio apalabrado un entrenador personal y en septiembre empiezo.
Jejeje, sé que suena a la típica frase de buenos propósitos de los comienzos de curso (o de año), pero sé que lo voy a aplicar. Y si no... pues me seguiré querriendo igual, porque no tengo nada que demostrarme a mí misma. Qué rabia me da tener que justificarme tanto!!! y eso que estoy hablando conmigo!!! (maldita influencia moral-social o lo que sea).

Para trabajar con mi cabeza cuento con Carmen. Ahora sí que voy a parecer sacada de "Sexo en NY" ó "Mujeres desesperadas", pero sí, tengo una psicóloga que es una maravilla para los sentidos. (también tengo un amigo gay y unas cuantas lesbianas... así que más chachipiruli no puedo ser).
A veces pienso que las cosas que le cuento a Carmen son unas chorradas monumentales y más aún con todas las cosas serias que ella oirá al cabo de los días. Lo que pasa es que son "mis chorradas" y no veas cómo duelen las jodías.
No quiero pensar que dependo de ella para ser feliz ó encauzar mi vida, pero reconozco que es mi tabla de salvación. Es alucinante pero creo que es la persona que más me conoce (será porque hablo sin tapujos con ella) y de lo que no me cabe duda es, que es la que más me ha ayudado. 
Este año ya empiezo segundo de psicología y aunque siempre me llamó la atención este mundo, una razón es que yo de mayor quiero ser como ella y si consigo ayudar a alguien de verdad, tal y como lo hace ella conmigo, me daré por satisfecha. Suena un poco repipi lo que acabo de escribir, a modo de "sin vuestra colaboración nada de esto habría sido posible" pero es cierto. (Ya me estoy volviendo a justificar... uuuummm, ésto me lo tengo que mirar!!jeje).

Pero bueno, si quieres que te cuente algo concreto... te lo resumiré en una frase: "por mucho que me guste el movimiento, no decido cambiar las cosas si estoy conforme con ellas". 
Hace unos días la leí y es una gran verdad.
Y esto da pie a otra pregunta (qué dicertido la autoterapia que me estoy marcando).

Paso número 3: ¿Qué te apetece?

Pues me apetece irme de vacaciones y estar en una tumbona en la playa vuelta y vuelta, con un libro y sin más preocupaciones que pensar dónde voy a ir a cenar. Este plan podría hacerlo tanto sola como acompañada. Si es con amigas dependería de con cuáles y si es con mi novio... bueno, para hacer esto con mi novio, creo que debería hacerle primero una lobotomía.

Me apetece disfrutar de Madrid y de sus terrazas.

Me apetece tener una conversación un poco trascendental, hablando de lo divino y de lo humano. Vamos, filosofear por el mero placer de compartir tus pensamientos y sentimientos.
El otro día me leí un artículo de Hugo Bleichmar (un psicólogo que es un crack) que se titulaba "del apego a la intimidad". Habla de las relaciones entre las personas, no simplemente amorosas, y cómo necesitamos sintonizar con el otro ya sea física ó mentalmente.
Bueno, pues de esta historieta como de muchas más me gustaría divagar con alguien.
Por eso he buscado cursos de inteligencia emocional, para ver si hay más frikis como yo, pero sin llegar al nivel de ponerme a hablar con las piedras o levitar a lo Santa Teresa.

Parece que sí que sé lo que quiero. Esto ya no sé si es bueno ó malo.
NOTA: Carmen, por Dios, vuelve ya de vacaciones!!! ;-)


En agosto va a haber unos días que voy a estar sola en casa. Creo que me van a venir bien. No es un retiro espiritual en un monasterio ni tampoco una desconexión en Las Bahamas, pero a ver si me encuentro conmigo misma. (auuummm auuummm... ahora sí que empiezo a hacer la flor de loto).

Pero como te cuento, no estoy mal, no necesito un desahogo urgentemente, en plan "112", "SOS", simplemente quiero hablar, ordenar las ideas que no tengo porque no sé muy bien cómo se gestiona este estado. Estoy acostumbrada a hacer frente a mis huracanes emocionales pero no a ésto.

Y ahora voy a ponerme a hacer unos broches que me entretenie, me relaja y  bueno, que podría hacer éso como otra cosa cualquiera.

Ya sabes... ni fú ni fá.

miércoles, 25 de julio de 2012

Marchando una de tristeza



¡¡¡Mi vida es una mierda!!!. Alá, mira lo que he soltaó y lo agusto que me he quedaó. Sé que puedo ser una exagerada y que desde fuera no tenga sentido oirme decir ésto, pero para poner el punto de cordura ya están otros foros. En éste lo que hago es básicamente desahogarme. Que puede que en un rato me lea y piense que soy una tremendista.... pues seguramente. Pero en estos momentos lo que pienso es que ¡¡¡mi vida es una mierda!!!.

Y allá va la explicación porque... todo tiene un por qué. Hay veces que cuesta descubrirlo y ponerle nombre pero vamos que si hay por qués.

La razón más importante es que estoy triste. No cabreada, histérica, nerviosa ni nada de éso. Simplemente (y ya es bastante) es que resulta que estoy triste. Ah, no tengo la regla ni payasadas de esas. Que podría ser una posible explicación pero tampoco es el caso.

Pues bien, cuando yo estoy triste me pregunto por qué y ahí es donde empieza todo. Que ya me gustaría estar cabreada y no triste. Vale, si alguien me lee se habrá quedado igual pero yo me entiendo. Uyuyuyuyuyyyy, ésto sí que ha sonado a gruñido y no a lamento. Supongo que de la tristeza a la ira hay sólo un paso y en esta zancada voy y me enfado con el mundo. Sí, sí, como Mafalda: "Que paren el mundo que me quiero bajar!!!!!".

Soy una pringada. Esto no tengo muy claro si me pone triste ó me enfada ó tal vez un poco de las dos cosas. Pero digamos que se une a la tristeza y potencia la frustración (mira por dónde, otro palabro que añado).

No quiero poner ejemplos ni dar razones lógicas porque no necesito justificar mi estado de ánimo. Cuando sientes las cosas es por algo (ya me estoy empezando a repetir). Lo único que necesitaba era gritarle al mundo ¡¡¡¡ QUE ESTOY TRISTEEEEEEEEEE !!!! y que no os imagináis lo agotada que estoy de sentirme así.

Para bajar un poco el nivel de esta tragedia griega que me estoy montando, puedo decir que también tengo momentos buenos, que hay cosas que me van bien, que hasta tengo suerte en ciertos aspectos y que vamos, que no estoy tan mal. Es que una cosa es estar triste y otra ser gilipollas. Así que manuales de autoayuda o trucos para subir la autoestima no necesito porque soy consciente de las cosas buenas que forman parte de mi vida. Pero..... y ahí es donde radica mi problema.... si hay tantas cosas buenas, me considero una persona con energía y con bastantes amigos que me aprecian y me lo demuestran y encima hasta ahora resulta que me llevo bien con mi padre, pues lo que no entiendo es que necesidad tengo yo de estar triste y de ir como un alma en pena por la vida.

Hoy he tenido una reunión con dos subdirectores y la verdad es que ha salido bastante bien porque he conseguido olvidarme de mi tristunez y además he defendido bien el tema, pero os aseguro que cuando ha acabado me han dado ganas de decirles a los dos: "sí, vale, este programa lo hemos resuelto pero....estoy fataaaaaaal!! (con el consecuente BUUUAAAAA BUUUUAAA).

Evidentemente me he comportado y con una sonrisa y orgullosa de mi trabajo (veis, soy consciente de mis virtudes) pues me he ido con mis carpetas, las he amontonado en el despacho y me he bajado a la calle a echarme un cigarro y alguna que otra lágrima.

Ahora he venido del gimnasio, donde también habría llorado, pero las sportwoman no lloran y me he desfogado una horita dando caña a este cuerpo serrano, el cual por casi se desploma en la cinta de correr ya que en mi caso, lo que acompaña a la tristeza es una falta de apetito tremenda.

Bueno, mi querido muro de las lamentaciones, me voy a dar una ducha y a vestirme porque he quedado con uno de mis mejores amigos, aunque el pobre no sabe que voy en un estado emocional lamentable... pero a poco que alguien me conozca, sabrá que no va a tardar en darse cuenta.

Por lo demás... la vida es maravillosa, no???

lunes, 23 de julio de 2012

Quiero una amiga como yo



"¡¡ Quiero una amiga como yo!!", es una frase un poco prepotente pero como de costumbre todo tiene un por qué y estas sentencias tan firmes suelen ser fruto de una gran pensada, de ir enlazando unas ideas con otras hasta que al final llegas a una conclusión que puedes resumir en cinco palabras más o menos.

Así que ahí va la explicación... No significa que me crea taaaaaaan super guay que considere que no hay nadie mejor que yo. No van por ahí los tiros. 
Todo ha empezado porque hoy es uno de esos días que voy arrastrada por el mundo, tanto de espíritu como de fuerzas físicas. Y sí, parece que sólo cuando estoy "ploff" me dejo caer por estos lares pero es que cuando estoy a pleno rendimiento físico-emocional pues estoy derrochando toda esa energía en mil y una actividades y en infinitas quedadas con gente. Por éso, cuando toco fondo es cuando hago una parada en seco y puede dedicarme a escribir todo lo que se me pasa por la cabeza (que muchas veces pienso pero al final no me pongo a darle a la tecla).

Bueno, que me disperso. La cosa es que cuando me encuentro así de floja me apetece compartirlo con alguien porque está visto que una sola no mejora. Pero el problema es que nadie conoce tan bien como yo lo que siento, pienso ó por qué digo las cosas. Puedes explicárselo a la gente pero no lo transmites al 100%. Muchas veces porque no cuentas todo y otras porque no sabes expresarlo ó no tienes fuerzas, como es en éste caso.

Por estar vaga, es que casi ni me apetece contarlo aquí. Es simplemente poder tener una conversación conmigo misma, pero claro, entonces todo el rollo del "feed-back" se va a freir espárragos aunque eso sí, te entiendes a tí misma perfectamente y no te lo tienes que explicar. Algo bueno tenía que tener el ser la mejor amiga de una misma.

Yo creo que estoy agotada ó al menos éso es lo que me acabo de (auto)diagnosticar y lo que de verdad necesitaría son unas vacaciones como Dios manda!!! pero de momento voy a ver si una cabezadita sirve para algo...

Menuda entrada subrrealista después de tanto tiempo sin escribir. Como diría una amiga "estoy perdiendo toque"

domingo, 10 de junio de 2012

¡ Qué bien cuando todo va bien !


No es que sólo escriba cuando estoy mal, aunque en parte puede ser cierto... Este tiempo he estado desconectada de todo porque mi vida ha girado casi exclusivamente en torno a mis exámenes. El viernes acabé aunque más bien, los exámenes acabaron conmigo!!!

Creo que desde la oposición no había sometido a las pobres neuronas a tanta presión. Además las pobres ya no son lo que eran y cada vez aguantan menos. Hubo un día que toqué fondo de verdad. Mi cabeza era como una olla express con el pequeño inconveniente de no tener una válvula de escape que "chiflara" (típica expresión leonesa).

Entiendo cuando los niños se ponen a llorar y a dar guerra porque simplemente están cansados. En algunos momentos he tenido ganas de llorar de la pura presión pero lo triste es que no tenía ni fuerzas para eso....

Al final todo el esfuerzo ha merecido la pena y a falta de saber el resultado de una asignatura, puedo "casi" decir que por fín he aprobado primero de psicología!!! ¡¡¡ yupiiiiiii !!!.

Algunas amigas me decían que si merecía la pena tanto esfuerzo. El no salir, el estar enclaustrada, el dormir una media de 4-5 horas, el estar agotada por intercalar trabajo, estudio, algo de deporte (en las mejores circunstancias...) y también mi nueva aficción por las manualidades.

Pues la verdad es que sí!. Sí que merece la pena porque son actividades que me encantan, que me motivan y me llenan de energía, aunque a veces las 24 horas del día no me sean suficientes y en ocasiones muera de éxito.

Una amiga me decía que soy una "emprendedora" pero en el sentido más completo de la palabra porque no sólo se me ocurren cosas que hacer sino que de verdad las materializo. El problema es que mi cabeza no para de maquinar, así que creo que unas vacaciones me van a venir de lujo.

En una semana me voy de viaje a Dublín, Edimburgo, Islas Skye y después a Vigo a tocarme las narices a dos manos. ¡¡¡ qué ganas !!!.

Emocionalmente también estoy muy contenta. Se podría decir que después de la tormenta viene la calma y por fín, la calma llegó a mi hogar. Desde la última vez que escribí no ha habido más discusiones y esperemos que dure. Supongo que al haber disminuido su nivel de estrés y agobio por su "no-oposición" las cosas se han calmado.

Yo insisto en que cuando uno oposita se vuelve muy egoista de su vida y de su tiempo, cosa que él no reconoce que le haya pasado pero vamos, sería el único mortal al que no le sucediese. Así que no es que yo estuviese loca ni histérica, es que él estaba para tirarle por la ventana.

Pero bueno, yo ya he vuelto a la vida!!! ya puedo dedicarme a mi abanico de actividades... viajar, coser, deporte, salir a una terracita, leer por placer y no por deber...

El otro día pensaba: "qué bien cuando se está bien". Porque no sólo me regodeo en mi tristeza cuando estoy hundida en la miseria, también exprimo la alegría cuando me siento bien y ahora que estoy en racha vamos a disfrutarlo a tope!!! 
 

lunes, 23 de abril de 2012

Me olvido de mí porque te quiero


Éramos pocos y parió la abuela. Ayer por la tarde nos enteramos de que han suspendido las oposiciones de secundaria para Andalucía. Venga, quién da más!!??

De repente cae al suelo el epicentro de nuestra vida. Sí, de la mía también, ya que ésa era la prioridad y donde estaban puestas todas las energías y por éso no había tiempo para nada más. Todo giraba en torno a la oposición.

Me siento confusa porque sé que es un palo. Me pongo en su piel y la empatía surge dentro de mí, ya que sé lo que significa poner todas tus fuerzas en una cosa y ver esa ilusión truncada. Quiero apoyarle, darle mimos e intentar que vea que no está solo en esta situación. De hecho, éso es lo que he estado intentando demostrarle durante todo este tiempo, aunque a veces he sentido que no se daba cuenta ó no lo valoraba.

Reconozco que algo me frenaba. Supongo que sería mi "yo" dolido, que apenas unas horas había sido vapuleado. Pero por otra parte, le quiero y entiendo tanto la frustración que tiene que estar sintiendo, que me fuerzo a olvidarme de mí.

Nos vamos a dar un paseo por el parque y entonces veo que se le está yendo la pinza. No hace más que mirar a los árboles y decir que si éste es un abbetus ó el otro un cedrus ó mira qué piña más curiosa... Asumo que cada uno tiene una forma de gestionar los golpes y a mí me admira la suya. Al menos por fuera, todo es calma. Yo no estaría mirando los árboles sino subiéndome a la copa del Pinus Pinea para tirarme en caída libre...

Me da rabia no estar en mi mejor momento para animarle en condiciones, sé que lo puedo hacer mucho mejor. Pero el día anterior me habían reprochado que no me preocupaba por sus cosas y éso me había dolido mucho, ya que no era verdad.

Ahora hago de tripas corazón. Soy consciente de que él me necesita. No puedo olvidarme de mi tristeza, porque la muy jodía sigue ahí, pero intento convencerla para que esté calladita. Ahora no es el momento de atenderla.

Pero aquí, en el blog, sí que hago las revindicaciones que fuera no puedo.
Me gustaría que valores lo que me preocupo de tí. Que si voy al geominero, al museo de ciencias naturales ó me trago documentales de bichos varios, a cual más asqueroso, no lo hago por rememorar mis años de veterinaria sino por tí. Que no creo que pida tanto, simplemente que si decides hacer algo "lúdico" conmigo pues que sea de verdad para hacerlo y disfrutarlo los dos y no sólo porque te venga bien comer en el parque y ver tus arbolitos ó por una obligación que te creas de entretenerme. Prefiero no hacer nada juntos a hacerlo mal, deprisa y corriendo y sin interés.

Sé que eres bueno, pero entiendo que también eres humano y todos los opositores hemos pasado por ésto sabemos que uno se vuelve egoista de su tiempo y da primacía a sus intereses y necesidades.

Nadie dijo que el amor fuese fácil. Por éso y porque te quiero, cuenta conmigo!!!.

domingo, 22 de abril de 2012

Desahogo


Qué excusa tan fácil es decir que la causa de todos los males la tiene "estar con la regla". Es algo que me indigna porque aunque es cierto que en esos días estamos con las emociones a flor de piel, éso no justifica que no se tomen en serio nuestros comentarios, sugerencias ó necesidades.

Creo que simplemente, en esos días estamos con las fuerzas más bajas y cosas que en otro estado de ánimo podrías afrontar más estoicamente pues ves que no eres tan machota y no puedes ignorarlas, porque en realidad te duelen, tengas ó no una revolución hormonal. Pero la causa que te ha hecho sentir mal ó como una pringada, no son las hormonas, ellas simplemente han potenciado su efecto ó lo han hecho visible (ó no-invisible).

No es que cada tres semanas me de la "neura", es que cada tres semanas me afecta más lo que veo constantemente.

Y no quiero dramatizar, porque lo que veo no es que sean cosas horribles. Son pequeñas cosas pero como no se pueden considerar, porque son "mis cosas", lo que yo necesito, pues no son importantes, ni para hablarlas y ni mucho menos para planteártelas. Porque lo importante es tu vida, tus necesidades, tus agobios o preocupaciones. Todo ello dentro de tu mundo interior al que no tengo acceso.

Encima tienes que escuchar reproches de egoismo ó falta de preocupación por los temas del otro. Eso es el colmo, cuando intentas hacerle fácil la vida a la otra persona y sientes que te estás preocupando e intentas hacérselo ver al otro y que de verdad se sienta querido y apoyado. Pues no!!!. No vale de nada, en el momento que se te ocurre levantar la mano (con cierta timidez, ni mucho menos con arrogancia) para decir: "Hola!! sí, sí, te lo digo a tí... mira... que estoy aquí!" Que si en un momento una está más floja es para que tiren de ella y no para que la dejen en su pozo hasta que pueda subir a duras penas.

Pero eso da igual. Porque "ya sabes a lo que venías". Sí, sé que venía a comer contigo aunque lo de verdad importante no era el quedar a comer, sino ir a donde a tí te interesaba. Mi compañia era meramente circunstancial. Pero es que a mí me aptecía ir a otro sitio y si no lo hice fue por tí. Sí, así de claro. 

El resultado de todo ésto, es tristeza, insatisfacción, injusticia, poca valoración y respeto por mis comentarios y por mis necesidades y encima, chulería. Vamos, que las cosas son así, si te gustan bien y sino también. Porque para qué vamos a plantearnos la postura del otro??? para qué??? si todo es por la regla y encima tienes que aguantar que tu comportamiento es de una niña pequeña.

Qué pena!!! es que es pura decepción lo que siento.

Por eso te quiero pedir perdón, a tí que viviste esta situación. Cómo siento no haberte tratado bien y haberme dejado llevar por mis necesidades egoistas. Sé que nunca te lo voy a poder decir en persona ni por escrito aunque ojalá pudiese porque de verdad me arrepiento. Sé que había muchos más factores pero ahora más que nunca valoro el hecho de que me aguantaras. ¿Eso sería amor?, pues me imagino que sí porque yo creo que amor es lo que siento, sino cómo lo puedes aguantar. No sé, tal vez ahora tengo muchos sentimientos encontrados y no sé bien ponerles palabras. Tan sólo decirte que lo siento y que muchas gracias por haber estado ahí (aunque también diste un poco de guerra pero éso es otra historia...).

Este post es surrealista, simplemente es un desahogo. Es soltar lo que llevo dentro porque sí, porque estoy trsite, porque no me gusta sentirme así, porque necesito llorar y sacarlo, porque no me siento entendida y no pido tanto, simplemente que se me considere y se tome mínimamente en serio las cosas que digo.

Y que ésto es la realidad. Eso cada vez me está quedando más claro. Duele pero no engaña. Lo bueno es que cada vez me va dando menos miedo. No voy de super woman, pero el trabajo que estoy haciendo conmigo misma va dando sus frutos, lentos, pero los va dando. Y "qué bien que estoy tan mal" es una frase que no se me quita de la cabeza y me da fuerzas para reafirmarme en que las cosas las siento por algo, no porque esté loca, sea una caprichosa o por las hormonas de las narices.

Ahora, vuelta a empezar. A sacar fuerzas de flaqueza y centrarte en tus cosas, las que te dan satisfacciones porque sólo dependen de tí. Eso siempre funciona. Necesitaba llorar y sacar ésto fuera. Ahora me encuentro mejor. La tristeza sigue ahí pero no pesa tanto. 

Supongo, que siguiendo las teorías hormonales, dentro de dos semanas volveré a estar en la cresta de la ola, porque como mi vida se rige por mis hormonas (no sé si puedo transmitir suficientemente la ironía de mi tono).... De momento me voy a tomar un ibuporfeno.

martes, 17 de abril de 2012

Estoy "normal"


Hay quien me dice que cuando me jubile no me va a quedar nada para hacer... y a este paso ya me estoy planteando que puede ser verdad.

Ahora mismo tengo varias aficciones: estoy en un equipo de fútbol femenino, estudiando la carrera de psicología, voy al gimnasio, tengo el blog y ahora me he volcado de lleno en las manualidades.
Antes hacía broches de fieltro pero ahora me he pasado al mundo de forrar botones con tela y hacer diademas, orquillas, broches,...

Todas las actividades las cojo con muchísima ilusión pero reconozco que me faltan horas en el día para poder disfrutarlas una a una como me gustaría. Pero no abandono, sigo ahí al pie del cañón, aunque a veces mi cuerpo me pide a gritos que me relaje.

Estas últimas semanas he estado surfeando en la cresta de la ola. Llena de energía positiva y con ganas de comerme el mundo. Son ciclos y por eso hay que aprovechar estos momentos de subidón porque en cualquier momento... ¡¡¡ ZAS!!!, allá que vuelves a caer al pozo más profundo.

Al vivirlo todo con tanta intensidad te preguntas...¿qué es mejor?, ¿una vida plana ó estos picos (con sus correspondientes descensos) de emociones?

Una amiga me habló de esta cita de Carls Rogers:
"Me doy cuenta de que si fuera estable, prudente y estático viviría en la muerte. Por consiguiente acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, porque ése es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante."

Y estoy totalmente de acuerdo. Bueno, es que aunque no lo estuviera, tendría que aguantarme ya que cada uno es como es, y a mí me ha tocado ser así.

Pero también te planteas ¿qué es lo normal?, ¿qué es la estabilidad emocional?.
Porque hay veces que cuando nos sentimos bien, simplemente es porque no estamos mal. Tal vez la línea base es encontrarse bien y desde ese punto de partida, subir ó bajar.

Pero aquí influye cuál ha sido nuestro último estado emocional. Evidentemente si llevamos una temporada a ras del subsuelo, cuando un buen día nos sentimos "normal", nos sorprende tanto que empezamos a tirar cohetes.

Yo he pasado una temporada, (qué forma más delicada de decirlo!, porque ha sido un año), en modo hormiga, viendo la vida desde ahí abajo. Por eso ahora que he subido unos centímetros de altura, las cosas se ven de otra manera.

No es que esté eufórica, sino que simplemente estoy en mi línea base, "normal". Vuelvo a ser yo. Con mis iniciativas, mis aficiones, mi mundo social y viajero. Volviendo a tener ganas por hacer cosas. Recuperando la tranquilidad y la seguridad. Me llevo bien conmigo misma. Sé lo que quiero pero sobre todo sé lo que no quiero, y no pienso conformarme.

He descubierto que mis emociones no son mis enemigas, que no debo odiarlas cuando me lo hacen pasar tan mal porque.... "¡¡¡ qué bien que estoy tan mal !!!". Cuando algo duele o nos entristece dentro, es por algo y hay que hacerle caso, hay que preguntarle e intentar averiguar cuál es la razón porque... siempre hay una razón. No soy una veleta emocional. No disfruto creando problemas donde no los hay.

Parece que me estoy justificando y tal vez lo esté haciendo, pero es que muchas veces hay que revindicar que una... es "normal".