Al final me compré el libro "Objetivo: Felicidad" de Gretchen Rubin y he estado leyéndolo a marchas forzadas como si fuese a encontrar la fórmula secreta de la felicidad. Ja, como si eso fuese tan fácil!!! Es como esas cremas que te aseguran que se te va a poner el culito terso y sin un ápice de celulitis por echártelas dos veces al día... Me imagino que si esas fórmulas tan deseadas por media población existiesen, la patente valdría oro y no habría tantos libros de autoayuda ni cientos de cremas milagrosas en el mercado.
Si me conoces no dudarías ni un momento en asegurar que sí, esta chica tiene que ser feliz porque se supone que cumplo todos los requisitos para que así sea. Tengo un trabajo seguro, una casa, coche y en el plano menos materialista, mi relación con mi madre es muy buena, tengo bastantes amigos y gente que me demuestra su aprecio y, of course, tengo el campo del amor cubierto gracias a mi pareja. Además soy energía positiva en estado puro y me encanta apuntarme a todas las posibles actividades que puedan surgir y si no, pues me las invento.
Creo que tengo un amplio abanico de recursos para sobrevivir o al menos pasar el tiempo. Ayer mismamente me fui a comprar el pan y el periódico y después me senté a leer en una terraza mientras me tomaba una coca-cola antes de subir a hacer la comida. En ese sentido no me cuesta montarme planes yo sola y reconozco que hasta los disfruto bastante, por no decir que a veces necesito esos momentos de soledad conmigo misma.
Además tengo hobbies de lo más diversos, desde coser y hacer broches, leer, ir a correr... muchas cosas que me entretienen no necesitan de compañía y supongo que ahí es donde se nota el entrenamiento militar que llevamos todos los hijos únicos.
Al mismo tiempo soy un animal social por naturaleza y me ilusionan un montón las actividades en grupo. He conseguido unos teléfonos de varios equipos de baloncesto en Madrid y en cuanto vuelva ése es uno de mis planes. Aquí me dejaron jugar los chicos al fútbol con ellos y la experiencia me ha encantado, no porque se me de bien ni mucho menos, ya que hasta me lesioné la semana pasada... pero es el efecto grupo lo que me atrae, osea, para variar lo que me emociona es toda la parafernalia que envuelve a las cosas sencillas. En este caso son los mails para organizar la pachanga, el conseguir el campo, vestirse de furbolera con botas de taco y todo, y claro está, el quedar con gente para pasar un buen rato.
Supongo que con toda la energía e ilusión que pongo en hacer cualquier cosa, aunque sea tan insignificante como ponerme guapa para tomar el aperitivo sola conmigo misma, pues resulta chocante que me esté leyendo el libro este de la felicidad con tanta ansia como si fuese agua de mayo... Creo que como dice Hobbes: " la felicidad no me basta, exijo la euforia".
En este sentido me estoy identificando mucho con la escritora puesto que a ella también le parecía injusto el hecho de plantearse cómo ser feliz cuando lo tenía todo y en el mundo sí que ocurren auténticas desgracias.
Pero por lo que estoy leyendo, todo hombre busca la felicidad y hasta el mismo Aristóteles dijo que "la Felicidad es el sentido y el propósito de la vida, el objetivo y la finalidad de la existencia humana". Así que si Aristóteles lo decía... pues por qué no pensarlo y buscarlo yo también!!!
De momento voy por la mitad del libro y hay algunas frases que se me han quedado grabadas en la cabeza, aunque mi idea es devorar el libro rapidito para tener una visión global y después centrarme en lo que me parezca más útil o acorde a mi personalidad.
De los Doce Mandamientos que propone, el que más me ha calado (de momento) es que dice:"actúa como deseas sentirte". Me parece bastante complicado e incluso cuando lo leí por primera vez no me cuadró demasiado porque me daba la sensación de que suponía hacer el paripé, es decir, fingir que estás contenta porque es así como te deseas sentir, aunque en realidad estás hecha una acelga!!!!. Aunque es cierto que muchas veces cuando te sientes con el guapo subido por dentro, también se traduce en el exterior.
De todos modos, hace unos días con lo triste que estaba, que hasta me levanté una mañana y lo primero que hice fue llorar sin aparente razón( aunque en el fondo siempre la hay y sólo tienes que rebuscar) pues veía ampliamente complicado empezar a hacer el bobo y derrochar energía positiva a mi alrededor.
Hoy me he levantado con ganas de decir: "¡¡ basta ya !!", no quiero estar mal y tengo ese mínimo de energía necesario para actuar como deseo sentirme, es decir, contenta porque lo de feliz son palabras mayores.
En relación a las actividades que la autora propone, la de intentar ser más ordenada y hacer más ejercicio las estoy aplicando, aunque sé que aún tengo mucho que mejorar, sobretodo en lo del orden pero al menos mi cabeza ya va funcionando como un proyecto de mujer ordenada. Si preguntas a mi novio tal vez no esté muy de acuerdo pero aquí lo que importa es cómo mi actitud está cambiando y espero que se haga perceptible externamente.
La actividad que sí me ha parecido útil y acorde con mi persona, es la de "no esperes recibir elogios ni reconocimiento". Reconozco que me gusta volcarme mucho en las personas que aprecio pero también identifico en mí ese sentimiento de egoísmo o vanidad puesto que en el fondo esperas que la gente lo valore.
La semana pasada hubo un día que me propuse agradar todo lo que pudiese a mi chico. Me puse una minifalda que le gusta, ordené el cuarto, hice la compra y de colofón le lavé el coche y hasta por dentro pasé el aspirador (aunque por fuera lo metí en una de esas máquinas de autolavado...) y después llegué a casa y me puse a hacer una comida rica y hasta fregué los cacharros que es una de sus tareas pero así tendríamos cinco minutos para poder acurrucarnos después de comer.
El chasco me lo llevé cuando el primer comentario que recibí fue que ya había copado otro cajón más de la casa con cosas mías... Yo que me creía la novia del año pero... no!!!. Él me lo dijo bien y hasta haciendo broma pero claro, me derrumbó.
Ahora lo pienso y lo veo claro. El problema no son los demás, no puedes controlar sus reacciones y por eso, debo hacer las cosas porque a mí me satisfagan y así no me frustraré. Él no me había pedido que hiciese todo éso. Cierto es que yo lo hice por agradarle pero ésa fue la clave de mi error. Quiero seguir cuidándole porque eso me llena de ilusión pero ya está, sin esperar ninguna medalla ni palmadita en la espalda porque como hemos visto, eso no depende de mí. Evidentemente me gustaría que a mí me cuidasen igual pero ese es otro cantar y repito, no depende de mí.
Ahora estoy contenta y con energía, supongo que cuando por fin ves algo claro, éso te tranquiliza. Estos días le he estado dando muchas vueltas al estado de "no felicidad" en el que me encontraba y para variar, la respuesta la he encontrado en mí. No puedes poner tu felicidad en manos de los demás ya que es una responsabilidad muy grande y que sólo te concierne a tí misma.
"Somewhere over the rainbow" creo que es la canción perfecta en este momento...
NOTA: "M", muchas gracias por la inspiración!